L'escapadeta
Ni Cadaqués ni Palamós: este es el refugio virgen donde Jordi Évole se esconde de la civilización

Todos necesitamos un lugar donde el teléfono deje de sonar y el estrés de la ciudad se disuelva en salitre. Jordi Évole, el rostro más incisivo de la televisión, lo tiene claro.

Lejos de los focos de «Lo de Évole» y del ruido mediático de la capital, el periodista ha encontrado su santuario particular. Un rincón donde las casas blancas y el olor a mar son los únicos protagonistas de su día a día veraniego.

El búnker de paz en Port de la Selva

Se trata del Port de la Selva, una joya situada en pleno corazón del Alt Empordà. Este municipio gerundense no es un destino cualquiera; es la antítesis del turismo de masas que a veces asfixia el Mediterráneo catalán.

Para Évole, este enclave dentro del Parc Natural del Cap de Creus se ha convertido en su búnker emocional. Es aquí donde el periodista recarga pilas junto a su familia, rodeado de una naturaleza que parece protegida por una cápsula del tiempo.

El municipio conserva un espíritu marinero intacto. Sus embarcaciones tradicionales y su pequeño puerto son el reflejo de una vida que, sencillamente, va a otra velocidad.

Arquitectura integrada: Una casa para observar el mar

La vivienda de verano de Évole en este rincón de la Costa Brava no busca la ostentación. Todo lo contrario. Se trata de una construcción que apuesta por la armonía con el paisaje, utilizando materiales locales para no romper la estética del entorno.

El diseño destaca por sus grandes ventanales, pensados para exprimir cada rayo de luz natural del Empordà. El «corazón» exterior de la casa es una piscina de 35 metros cuadrados situada estratégicamente cerca del litoral.

Esta proximidad al mar refuerza la sensación de conexión total con el ecosistema. No es una exhibición de patrimonio, sino una herramienta de descanso. (Sí, nosotros también nos mudaríamos mañana mismo si pudiéramos).

Historia y misticismo: El Monasterio de Sant Pere de Rodes

Pero el Port de la Selva no es solo playa. Si levantas la vista hacia la sierra de Verdera, te encuentras con una de las joyas del románico catalán: el Monasterio de Sant Pere de Rodes.

Este conjunto monumental de los siglos X y XI domina toda la bahía. Es el lugar perfecto para aquellos que, como el mismo Évole, buscan una perspectiva diferente de la realidad. Las ruinas del Castillo de Sant Salvador completan un paisaje que invita a la reflexión profunda.

Pasear por el antiguo poblado de Santa Creu de Rodes permite entender la importancia estratégica que tuvo este enclave durante la Edad Media. Un viaje al pasado a pocos minutos de la hamaca.

Deportes de riesgo y senderos infinitos

Para aquellos que no saben estar quietos, el entorno es un parque de atracciones natural. La claridad de las aguas de la bahía convierte el snorkel y el buceo en experiencias casi religiosas bajo la superficie.

Además, la zona es famosa por sus condiciones para la vela. Pero el verdadero tesoro para los amantes del ejercicio es el Camí de Ronda. Este sendero bordea la costa uniendo calas recónditas, faros solitarios y acantilados de vértigo.

Caminar por estos senderos permite descubrir la vegetación salvaje del Cap de Creus, moldeada por la fuerza de la Tramuntana. Es un territorio donde la urbanización no ha logrado vencer a la naturaleza.

Atención: Las calas más pequeñas suelen estar resguardadas por rocas. Si buscas privacidad total, prepárate para una pequeña caminata que valdrá la pena.

¿Por qué Port de la Selva es tendencia ahora?

En un mundo hiperconectado, el lujo ya no es el oro, sino el silencio. El Port de la Selva ofrece este anonimato que figuras públicas como Évole necesitan para reiniciar el cerebro antes de la nueva temporada televisiva.

Cerca de allí, otros puntos como Cadaqués atraen más flashes, pero este pueblo mantiene esa «distancia de seguridad» que lo hace irresistible. Es el refugio ideal para leer, escribir o simplemente ver pasar los barcos.

Si estás pensando en una escapada que combine cultura, senderismo y la mejor gastronomía marina, este es tu lugar. Eso sí, no esperes encontrar grandes discotecas; aquí la música la pone el viento y el oleaje.

Al final, visitar los lugares que eligen quienes saben contar historias nos ayuda a entender por qué son tan buenos en su trabajo. La calma es el mejor fertilizante para las ideas.

¿Te animas a descubrir por qué este rincón de Girona es el secreto mejor guardado del periodismo catalán?

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