L'escapadeta
La curiosa propiedad de Joan Laporta en el Empordà que pocos conocen: una iglesia

Estamos acostumbrados a ver al presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, rodeado de lujos, contratos millonarios y focos mediáticos. Sin embargo, su patrimonio esconde un rincón mucho más sombrío, antiguo y, sobre todo, polémico.

Hablamos de la iglesia de Sant Martí del Forn del Vidre, un templo de origen prerrománico que data del siglo X. Sí, ha leído bien: una edificación milenaria que hoy se hunde, literalmente, bajo el nombre de la familia del dirigente azulgrana.

Una joya bajo el peso de los grafitis

Esta propiedad no es una mansión de diseño ni un ático en la Diagonal. Se trata de un edificio con cabecera trilobulada —una rareza arquitectónica de incalculable valor histórico— que agoniza en el Alt Empordà, cerca de la Jonquera. (Sí, nosotros también alucinamos al ver el contraste entre su poder actual y este abandono).

El templo, integrado en una masía del siglo XVIII que también es propiedad de la familia, no tiene tejado en varias zonas y sus muros sirven actualmente de lienzo para grafitis.

La situación ha dejado de ser un asunto privado. Expertos, filósofos y asociaciones locales han alzado la voz ante el estado ruinoso de una estructura que, teóricamente, debería ser un símbolo de la riqueza cultural catalana. La presión ha obligado a Laporta a mover ficha y visitar la zona para reunirse con los concejales locales.

La propuesta: ¿Salvación o rescate público?

La idea que sobrevuela el despacho del presidente es clara: convertir las ruinas en un centro de interpretación del románico transfronterizo. El objetivo es aprovechar la ubicación estratégica del terreno, aunque las autoridades locales ya han advertido: se necesita una actuación urgente.

La alcaldesa de la Jonquera, Míriam Lanero, ha puesto sobre la mesa la declaración de Bien Cultural de Interés Local. Esto implicaría una intervención seria, pero requeriría una colaboración estrecha —y probablemente costosa— por parte de los propietarios.

Más allá de los muros de piedra

Mientras este patrimonio histórico sigue sumido en el olvido documental, la vida privada de Laporta se mantiene, como siempre, bajo llave. Sabemos de su ático de casi 200 metros cuadrados en la zona alta de Barcelona, valorado en cerca de 1,5 millones de euros, pero es este templo del siglo X el que realmente genera debate.

¿Es lícito que una pieza fundamental de la historia catalana dependa de la gestión de una propiedad privada familiar? La realidad es que, mientras los expertos discuten, el tiempo sigue erosionando lo que, según cuenta la leyenda, podría tener vínculos con la misma época de Carlomagno.

Quedan pocas dudas: o se interviene ahora, o lo que queda de Sant Martí acabará siendo solo un montón de escombros en el Empordà. ¿Será capaz el presidente de convertir esta ruina en su próximo proyecto estrella?

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