L'escapadeta
La ciudad romana que puedes recorrer a pie: es del siglo IV a.C. y conserva los «rascacielos» de la antigüedad

Todos tenemos en mente la imagen de las ruinas romanas como piedras a ras de suelo o columnas solitarias que sostienen el peso del cielo. Pero, ¿te imaginas caminar por una calle donde los edificios todavía se alzan sobre tu cabeza como hace 1,700 años? (Sí, nosotros también nos quedamos de piedra al descubrirlo).

Existe un lugar donde el tiempo no solo se detuvo, sino que se congeló en vertical. No hablamos de templos monumentales, sino de la vida real: los primeros «rascacielos» de la historia de la humanidad. Una ciudad del siglo IV que puedes recorrer a pie y que guarda el secreto de cómo vivían nuestros antepasados en comunidad.

Ostia Antica: El Manhattan del Imperio Romano

Mientras todos hacen colas interminables en el centro de Roma, a pocos kilómetros se encuentra Ostia Antica. Este antiguo puerto comercial es una cápsula del tiempo que conserva las famosas «insulae», los bloques de pisos donde vivía la clase media y trabajadora. Son el antepasado directo de nuestros apartamentos actuales.

Pasear por aquí es una experiencia inmersiva. Puedes entrar a las tiendas, ver los mostradores de las tabernas y, lo más impresionante, subir por escaleras de piedra que llevan a segundos y terceros pisos que aún se mantienen en pie. Es la vibración urbana de la antigüedad recuperada para el viajero moderno que huye de las masificaciones.

Ten en cuenta este detalle histórico: a diferencia de Pompeya, que quedó sepultada por la ceniza, Ostia fue abandonada progresivamente. Esto ha permitido que la estructura de sus barrios se mantenga con una coherencia arquitectónica que te permite entender cómo funcionaba una gran ciudad hace casi dos milenios.

Los secretos de la vida cotidiana entre muros

Lo que hace realmente especial esta visita es la cantidad de detalles que han sobrevivido al paso de los siglos. Desde mosaicos espectaculares en los suelos de las termas hasta las letrinas públicas (que siempre generan comentarios entre los turistas). Es un baño de realidad que nos recuerda que, en el fondo, no hemos cambiado tanto.

Puedes visitar el «Thermopolium», el equivalente a nuestro «Fast Food» actual, con su mostrador de mármol y frescos en las paredes que servían de menú visual. La conservación es tan extrema que casi puedes oler la especia y el vino que se servía allí. Es el lujo de la historia que se puede tocar con las manos.

No olvides esta recomendación de viajero: dedícale al menos una mañana entera. El recinto es inmenso y perderse por sus calles secundarias, lejos de la vía principal, es donde realmente encontrarás el silencio y la magia de sentirte un ciudadano romano del siglo IV.

Por qué es la mejor escapada este 2026

Con el turismo de masas colapsando los destinos más conocidos de Italia, Ostia Antica se ha posicionado como la alternativa inteligente. La calidad de la experiencia es infinitamente superior: menos gente, precios más asequibles y la libertad de moverte a tu ritmo entre estructuras que parecen desafiar la gravedad.

¿Sabías que estos edificios de pisos podían llegar a tener hasta cinco plantas de altura? Para la época, eran auténticas proezas de la ingeniería civil. Hoy, poder ver los marcos de las ventanas y las distribuciones de las habitaciones nos da una lección de arquitectura que ningún museo puede igualar.

La conservación de estos «rascacielos» de la antigüedad es un milagro que vale la pena presenciar al menos una vez en la vida. Es una lección de resistencia y belleza que nos conecta directamente con nuestras raíces europeas de una manera cruda y fascinante.

El vuelo hasta Roma es corto y el tren de RODALIES te deja en media hora. ¿Realmente necesitas más excusas para planear tu próximo viaje a la ciudad que se niega a desaparecer?

La historia no solo se lee en los libros; a veces, se puede subir por sus escaleras y mirar por sus ventanas hacia el futuro.

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