Si hay alguien en nuestro panorama artístico capaz de incendiar las redes sociales con una sola frase, esa es Yolanda Ramos. Su paso por la reciente Gala de los Feroz, donde decidió improvisar fuera de guion, nos recordó que estamos ante una mujer que nunca deja a nadie indiferente. Pero, ¿de dónde viene este carácter volcánico y esta chispa única? La respuesta la encontramos en un rincón estratégico del Vallès Occidental.
Aunque la asociamos con la barra del cabaret de El Molino, el origen de la actriz se forjó entre las calles de Cerdanyola del Vallès. Allí, donde de niña soñaba con escenarios mientras otros jugaban, se esconde una joya que muchos barceloneses ignoran a pesar de tenerla a solo 20 minutos de casa. (Sí, este lugar donde la historia modernista convive con el pulmón verde de la gran ciudad).
El tesoro modernista que debes ver
La parada obligatoria en esta escapada tiene nombre propio: el Museo de Arte de Cerdanyola. Olvida los museos fríos y distantes; este espacio está ubicado en la icónica Casa Gual, una construcción que es, en sí misma, una pieza de arte. Su mayor reclamo son los famosos vitrales modernistas, conocidos como las Damas de Cerdanyola, una colección que hipnotiza por su juego de luces y colores.
Pero el paseo arquitectónico no termina aquí. En el corazón del núcleo urbano, la Iglesia de Sant Martí nos permite viajar atrás en el tiempo con sus orígenes románicos. Si prefieres algo con más empaque señorial, el Castillo de Sant Marçal cierra el círculo con su imponente estructura neogótica, un edificio que parece sacado de una película de época.
Conexión total con la naturaleza
Cerdanyola no es solo cemento con historia. La localidad vive abrazada al Parque Natural de Collserola, el paraíso de quienes necesitan huir del asfalto cada fin de semana. Tanto si eres de los que calzan botas de senderismo como si prefieres la adrenalina del ciclismo, este entorno ofrece unas vistas de la comarca que te harán olvidar el estrés de la oficina en cuestión de segundos.
Si buscas algo más relajado, el Parque del Turonet es el pulmón urbano perfecto. Es este rincón donde el tiempo parece detenerse, ideal para paseos solitarios o una tarde tranquila desconectando de las polémicas (y del guion, al más puro estilo Yolanda).
Cómo llegar: sin excusas
La logística es tan sencilla que sorprende: desde el centro de Barcelona, tienes trenes (líneas R4 y R7 de Rodalies) que te dejan allí en menos de media hora desde puntos neurálgicos como Plaza Cataluña o Arc de Triomf. Si eres más de coche, la C-58 te planta en el municipio en apenas 20 minutos.
Cerdanyola es el claro ejemplo de cómo una ciudad puede mantener su identidad propia a pesar de la proximidad con la capital. Es, sin duda, una visita imprescindible para entender de dónde surge tanto talento y, de paso, recargar energías entre arte y naturaleza. ¿Te animas a descubrir el pueblo que vio nacer a una de las cómicas más brillantes de nuestra televisión?
