Mientras el mundo del fútbol está pendiente de los resultados en la Liga y los movimientos en los despachos, Aitana Bonmatí ha optado por el mejor remedio posible para su recuperación: naturaleza, buena compañía y un rincón paradisíaco de Cataluña. La mejor jugadora del planeta ha hecho una pausa necesaria en su proceso de rehabilitación para desconectar del ruido de la ciudad.
La cita ha sido en la Cerdanya, un entorno que, como bien reconoce la propia futbolista, es sinónimo de «paz y encanto». Alejada del césped de la Ciudad Deportiva —aunque cada vez más cerca de volver—, Aitana ha compartido con sus seguidores un reportaje fotográfico que ha desatado una verdadera avalancha de corazones en Instagram.
Un fin de semana de «paz y encanto»
Aitana no ha estado sola. La futbolista ha disfrutado de un plan perfecto con sus personas de confianza: risas, conversaciones relajadas después de comer y el aire puro de la montaña. En las imágenes la hemos visto desde bien abrigada sobre la nieve hasta disfrutando de una fondue de queso en un pueblecito de ensueño.
La jugadora ha aprovechado para tomar el sol relajada en la terraza de su alojamiento, disfrutar de una puesta de sol con un campanario iluminado y, en definitiva, recargar las pilas que necesita para el tramo final de la temporada. Los comentarios de sus seguidores no se han hecho esperar: «La felicidad te sienta bien» o «Aitana feliz es igual a un mundo feliz», han sido algunas de las reacciones más repetidas.
Dato clave: Esta escapada llega en un momento crucial de su recuperación. Aitana continúa progresando positivamente tras la operación de peroné del pasado diciembre y ya ha comenzado a realizar los primeros ejercicios de campo.
Cuenta atrás para su regreso al césped
A pesar de la estampa de tranquilidad que nos deja en la Cerdanya, Aitana no pierde de vista su objetivo. A finales de febrero, la centrocampista ya volvió a pisar el césped de la Ciudad Deportiva, dejando atrás el trabajo exclusivo de gimnasio para comenzar con ejercicios específicos de campo, eso sí, aún sin balón.
La previsión es optimista: el cuerpo técnico y la propia futbolista trabajan con el objetivo de verla vestida de azulgrana entre finales de abril y principios de mayo. Será entonces cuando Aitana se reincorpore para liderar al equipo en el tramo final de una campaña que promete ser histórica, con la mirada puesta en asegurar la Liga y, por supuesto, conquistar una nueva Champions League.
Por ahora, nos quedamos con esta versión más humana y relajada de la Balón de Oro. Aitana sabe que, antes de volver a la máxima exigencia, el descanso es también una parte fundamental del entrenamiento. Y viendo su sonrisa, parece que la táctica le está funcionando de maravilla. ¡Te esperamos pronto en el campo, Aitana!
