L'escapadeta
El refugio preferido de Paz Vega: una isla mediterránea con calas ocultas y un recinto amurallado Patrimonio de la Humanidad

Seguro que ya estás visualizando tus vacaciones y solo ves playas masificadas y precios que asustan. No te culpes, a todos nos pasa lo mismo cuando buscamos ese rincón de paz en el Mediterráneo.

Pero resulta que las estrellas de Hollywood tienen trucos que no comparten con todos. (Y sí, hoy te revelaremos el secreto mejor guardado del actor Paz Vega para desconectar de todo).

Olvida los destinos de siempre donde el postureo quita espacio a la toalla. Existe un lugar que es un museo al aire libre y donde el azul del mar parece retocado con un filtro de película.

Estamos hablando de Malta. Este pequeño archipiélago que muchos sitúan en el mapa solo por los cruceros, pero que es el refugio favorito de quienes buscan exclusividad sin pagar una fortuna.

Por qué Paz Vega elige la piedra dorada

El intérprete no busca solo sol. Él busca energía y silencio. Malta ofrece esta combinación única de ciudades fortificadas y una naturaleza que te hace sentir que el tiempo se ha detenido por completo.

Lo que realmente atrapa de esta isla es su luz dorada. Cuando el sol cae sobre la piedra caliza de sus edificios, todo brilla con una intensidad que te deja hipnotizado durante horas.

No es extraño que sea el escenario favorito de grandes producciones. Si es suficientemente bueno para Juego de Tronos o Gladiator, imagina lo que puede hacer por tu descanso este verano.

Es un destino que respira Patrimonio de la Humanidad por los cuatro costados. La Valeta, su capital, es una joya amurallada donde cada esquina es una lección de historia y de estética impecable.

Debes saber que Malta es el país con la mayor densidad de monumentos históricos del mundo por metro cuadrado. Caminar por sus calles es, literalmente, pisar milenios de civilización.

Descubrimos el rincón donde Paz Vega huye del ruido.

Las calas donde el agua desaparece

Pero no nos engañemos, tú quieres saber dónde se baña la gente que sabe de qué va la fiesta. Y aquí es donde entra en juego el lado más salvaje y auténtico del archipiélago maltés.

La famosa Blue Lagoon en la isla de Comino es obligatoria, sí. Pero si quieres evitar las hordas de turistas, debes apuntar un nombre que casi nadie pronuncia bien: Għajn Tuffieħa.

Es una bahía virgen, protegida por acantilados rojizos, donde el agua es tan transparente que parece invisible. El acceso es por una escalera interminable, pero cada escalón vale la pena cuando llegas abajo.

Lo mejor es que, al ser una zona de difícil acceso, el turismo de masas se queda en las piscinas de los hoteles. Es el lugar perfecto para sentir que la isla es tuya por unas horas.

Y si buscas un toque más rústico, debes saltar a la isla de Gozo. Es la hermana pequeña, más verde, más lenta y con una costa llena de cuevas marinas que son el paraíso para cualquier buceador.

Una isla con 7.000 años de historia, aguas de cristal y unos precios que no te creerás.

Cultura, gastronomía y un presupuesto inteligente

Hablemos de lo que nos duele a todos: el bolsillo. A diferencia de las Baleares o la Costa Azul, Malta sigue siendo un oasis de precios razonables dentro de la exclusividad mediterránea.

Puedes cenar en una terraza con vistas al Gran Puerto por lo que te costaría un menú del día en cualquier capital. Es el lujo de la calidad de vida sin el castigo de la inflación turística.

La gastronomía es una mezcla loca de sabores italianos, árabes y británicos. Debes probar los pastizzi, unos hojaldres de apenas unos céntimos que son el snack nacional y están buenísimos.

Pero el verdadero tesoro es su aceite y sus vinos locales. Son producciones tan pequeñas que no se exportan, así que o te los bebes allí mirando al mar, o te olvidas de ellos para siempre.

Un detalle importante si piensas alquilar un coche: recuerda que conducen por la izquierda. Es la herencia británica que aún pone a prueba los nervios de los conductores más expertos.

El secreto para una escapada de 10

Lo ideal es evitar los meses centrales de julio y agosto si no eres muy fan del calor intenso. Malta es perfecta en junio o septiembre, cuando la brisa marina hace que todo sea mucho más agradable.

La conectividad desde aquí es excelente. Hay vuelos directos y, si eres listo y reservas con tiempo, el billete te saldrá más barato que una cena fuera de casa cualquier fin de semana.

Es un destino que se adapta a todo. ¿Quieres fiesta? Tienes St. Julian’s. ¿Quieres silencio monacal? Ve a Mdina, la ciudad del silencio, donde el único ruido que escucharás serán tus propios pasos sobre el empedrado.

Mdina es, posiblemente, el lugar más mágico de la isla. Es una ciudad medieval habitada por la nobleza maltesa desde hace siglos. Al anochecer, se convierte en un laberinto de sombras y misterio.

Descubrimos el rincón donde Paz Vega huye del ruido

¿Por qué no has ido aún?

A veces nos obsesionamos con ir muy lejos para encontrar algo diferente, cuando tenemos un tesoro a dos horas de avión que lo tiene absolutamente todo: historia, playa y buen precio.

Paz Vega ya ha descubierto que no hace falta ir al Caribe para encontrar aguas turquesas y esa paz que tanto necesitamos para resetear el cerebro tras un año de trabajo.

Malta te está esperando con su piedra que brilla como el oro y sus calas que parecen salidas de una postal de los años 60. Es auténtica, es vibrante y, sobre todo, es sorprendentemente accesible.

No dejes que te lo cuenten otros. Este año el Mediterráneo se escribe con «M» de Malta y, créeme, querrás ser tú quien descubra este rincón antes de que se vuelva viral en todas partes.

¿Ya has empezado a buscar las fechas en el calendario? Yo, si fuera tú, no tardaría mucho.

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