España tiene rincones que parecen diseñados por un guionista de Hollywood. Si pensabas que la belleza medieval se acababa en Sigüenza, prepárate para un giro de guion que te llevará directo al Mediterráneo.
Existe un lugar donde el tiempo se detuvo en el siglo XII y las olas del mar rompen contra murallas infranqueables. Se trata de Tossa de Mar, el secreto mejor guardado de Girona que está a punto de convertirse en tu próximo destino favorito.
La joya de la Costa Brava que sobrevive al tiempo
Este enclave no es solo un pueblo bonito; es la última villa medieval fortificada que se conserva en todo el litoral catalán. Sus muros han resistido siglos de erosión y ataques piratas.
Lo que hace de Tossa de Mar algo único son sus siete torres cilíndricas que vigilan el horizonte. Pasear por su interior es una experiencia libre de humos y motores, ya que el coche no tiene lugar en este entramado de piedra.
Dato clave: La fortificación actual se remonta al siglo XII, aunque fue reforzada durante los siglos XIII y XIV para proteger a la población de las incursiones de Barba-rossa.
Antes de las murallas, los romanos ya sabían que este era el lugar ideal. La Villa dels Ametllers conserva mosaicos donde aún se lee el nombre antiguo del pueblo: Turissa.
El secreto modernista y el refugio de las estrellas
Pero Tossa no solo vive de la edad media. Al caminar por la calle La Guàrdia, el paisaje cambia y nos regala la Casa Sans, un hotel boutique que es una joya del modernismo.
*(Sí, nosotros también nos imaginamos tomando algo en su terraza con vistas al mar).* Sus vidrieras y la estatua de la diosa Diana te recordarán que este pueblo tiene múltiples capas de historia por descubrir.
Fue precisamente esta luz y esta mezcla de estilos lo que atrajo a la élite intelectual. El pintor Marc Chagall lo bautizó como el «paraíso azul», fascinado por la intensidad del cielo y el agua.
No fue el único. En los años 50, la mítica Ava Gardner aterrizó en estas calles para rodar «Pandora y el holandés errante». Su romance con el torero Mario Cabré y con el mismo pueblo quedó grabado para siempre en una estatua que hoy mira al mar.
Gastronomía y rincones ocultos para Semana Santa
Si visitas Tossa, los postres son obligatorios. En la Pastisseria Granja Tomás, abierta desde 1885, se venden los famosos «Besos de Ava», unos merengues que son ya un referente de la repostería local.
Para quienes buscan la foto definitiva, hay que atravesar el Forat del Dimoni. Este agujero en la muralla te expulsa directamente a un mirador sobre la Cala Codolar, un rincón de acantilados que te deja sin aliento.
El Faro de Tossa, construido sobre los restos de un antiguo castillo, corona el Cabo de Tossa y ofrece la mejor panorámica de la Costa Brava. Es el punto donde la historia y la naturaleza se dan la mano.
Consejo de experto: El Museo Municipal fue el primero en España en exponer obras de artistas extranjeros contemporáneos, incluyendo «El violinista celeste» de Chagall. No te vayas sin verlo.
Tossa de Mar es la prueba de que no hace falta cruzar el océano para encontrar un paraíso. Su combinación de patrimonio romano, murallas medievales y vanguardia lo hacen imbatible para esta Semana Santa.
Es el momento de redescubrir nuestra costa antes de que el turismo masivo del verano lo cambie todo. ¿Ya tienes lista la maleta para visitar la ciudad de los artistas?
