Hay calzado que abandona la montaña para instalarse definitivamente en el armario de la ciudad. Los zapatos de escapada a la naturaleza se han convertido en un imprescindible de nuestro día a día por una razón muy sencilla: son cálidos, cómodos y funcionales para aguantar el ritmo urbano sin perder el punto de tendencia (sí, nosotros también tardamos en verlo claro).
El referencial estilo de las Timberland ha marcado el camino a seguir para muchas marcas, y ahora le toca el turno a Skechers con una propuesta que rompe completamente con sus clásicos.

La revolución del modelo Park City
El nuevo modelo Park City de Skechers deja atrás las deportivas ligeras de toda la vida para transformarse en unas botas gorpcore totalmente todoterreno que tienen un precio de 95 euros. El diseño incorpora cordones robustos, ribetes, cierres de seguridad y un forro de felpa muy acogedor que asoma sutilmente por el talón (una fantasía total para los días de más frío).
Esta combinación de elementos aporta la estética de montaña que tanto se lleva, mientras que la tonalidad verde eucalipto se aleja del clásico camel para ofrecer un toque terroso, otoñal y completamente diferente de lo que estamos acostumbradas a ver en las calles.
El color verde eucalipto parece difícil de combinar a primera vista, pero en la práctica funciona como un neutro más que refresca cualquier estilismo de invierno.
Más allá de la imagen exterior, este calzado está pensado para solucionar los días de lluvia y frío intenso sin renunciar a la comodidad (sí, nuestro bolsillo y nuestros pies lo agradecen a partes iguales). Cuentan con impermeabilidad, costuras selladas y un diseño de ante sintético que protege eficazmente del aguacero.
Comodidad y versatilidad urbana
Uno de los grandes secretos de este diseño reside en su plantilla Memory Foam, sumamente blanda y amortiguada, que permite caminar durante horas y horas sin notar el cansancio (ideales para las jornadas maratonianas donde no paramos quietas ni un segundo).
Aunque el color verde eucalipto puede parecer arriesgado al principio, la realidad es que se integra perfectamente dentro de la paleta de los tonos tierra. Esto significa que marida a la perfección con prendas en marrón chocolate, tonos burdeos o incluso con mostazas más luminosas para dar alegría al ambiente.
Llevarlas con unos calcetines gruesos que sobresalgan a media pierna o con unos vaqueros tobilleros que dejen todo el protagonismo al botín es una apuesta segura para sumar estilo de manera inmediata (y de paso, evitar llegar a casa con los pies helados).
La tendencia de llevar el bosque al asfalto no ha hecho más que empezar, y opciones como esta demuestran que la moda práctica puede ser absolutamente irresistible cuando se alinea con la comodidad más absoluta (porque no nos engañemos, ir a la moda y sufrir frío ya no se lleva).
¿Vosotras también sois de las que habéis caído rendidas ante la comodidad de este tipo de calzado para sobrevivir a la rutina invernal?
