Girona ha destapado un secreto milenario. Un hallazgo arqueológico que redefine lo que creíamos saber del Imperio Romano en nuestra tierra.
No es una pieza cualquiera. Este descubrimiento rompe esquemas e ilumina un culto oculto que, hasta ahora, pensábamos que era casi inexistente en la Península. La historia que nos contaron está a punto de cambiar.
Imagina un dios de oriente, venerado en la intimidad, lejos de las grandes ciudades. Un misterio que ahora emerge desde la tierra, directamente ante nuestros ojos. La prueba definitiva es más que impactante.
La revelación que nadie esperaba
Arqueólogos de la Universidad de Girona han anunciado un hallazgo extraordinario. En la villa romana del Collet, en Calonge, han desenterrado fragmentos de un vaso romano único, decorado con serpientes.
Esta pieza, datada en el período augusteo (27 a.C.-14 d.C.), es la confirmación rotunda: el culto al dios Sabazi se extendía por la Península Ibérica, incluso en zonas rurales.
Sabazi: el dios de las serpientes
¿Quién era Sabazi? Un dios de origen tracio-frigio, un dios mistérico. Su culto se extendió por el Imperio Romano, sí, pero siempre en la clandestinidad, practicado en el ámbito doméstico. Era un ritual privado, íntimo, casi un secreto de familia.
El vaso del Collet es una obra de arte en sí misma. Un asa rematada por dos cabezas de serpiente bicéfalas, con un cuerpo cubierto de incisiones que imitan escamas. Un recipiente de grandes dimensiones, de unos 230 milímetros de diámetro.
Su significado es monumental. Es uno de los escasos testimonios de este culto en la Península. Pero, atención, es el primero documentado en un entorno rural y de esta cronología. Esto lo cambia todo. Nos dice que el culto no era exclusivo de las élites urbanas.
Su procedencia y su simbolismo poderoso nos obligan a reescribir la historia de los cultos romanos en nuestra tierra. Una vez más, el pasado nos sorprende.
Este descubrimiento, publicado en la prestigiosa revista Antiquity, ya ha planteado preguntas incómodas. ¿Existía realmente el culto a Sabazi en las provincias occidentales? ¿Hasta dónde llegó su influencia? ¿El caso del Collet es la excepción o la punta del iceberg?

¿Un viaje de África a la Costa Brava?
Los detalles técnicos son fascinantes. Los investigadores han analizado la tipología, la composición de la pasta cerámica con microscopía y rayos X. Han descubierto una pasta roja, compacta y bien pulida, con inclusiones de cuarzo, biotita y moscovita. Pero hay una anomalía.
La presencia de un engobe blanco con componentes minerales muy finos, no documentado en talleres cerámicos cercanos, abre una línea de investigación explosiva.
La composición sugiere que el recipiente del Collet podría tener una procedencia africana. Sí, lo habéis leído bien. Un vaso ritual, viajando cientos de kilómetros desde el norte de África hasta la costa gerundense. ¡Esto es viral!
Esta hipótesis es crucial, porque la evidencia del culto a Sabazi en África también es escasa. Esta pieza podría conectar dos regiones con una red de creencias mucho más compleja de lo que habíamos imaginado jamás.

La sombra de Sabazi en la Península
Hasta ahora, los testimonios de Sabazi en la Península Ibérica eran contados. Un busto de bronce en la Alcudia, una mano de bronce en Cartagena. Algunas hipótesis en Murcia o La Rioja, sin confirmar.
Pero el verdadero núcleo de recipientes con iconografía de serpientes se concentra en el noreste. Empúries y su territorio, Tolegassos, Camp de la Gruta. Son vasos con aplicaciones de serpientes, lagartijas y ranas.
Estos recipientes, por sí solos, no siempre indican Sabazi (también podían ser para cultos mitraicos o genios domésticos). La confirmación viene de un tríptico de bronce encontrado en una tumba de Empúries, datado en el mismo período augusteo, que representaba a Sabazi y los Dioscuros.
Estos trípticos eran portátiles, quizás usados por sacerdotes itinerantes que propagaban los ritos. Ahora, el vaso del Collet demuestra que estos rituales llegaron a los establecimientos rurales, no solo a las grandes ciudades. Fue un culto íntimo, practicado en la privacidad de los sacra privata.

La urgencia de saber más
La función exacta de estos vasos aún no está clara, pero la iconografía sugiere que podrían haber sido utilizados para recoger sangre sacrificial. Un detalle que añade una capa de misterio e intriga.
La villa del Collet, con cinco fases de actividad documentadas desde el siglo XXI, fue un asentamiento importante. El vaso se encontró en el relleno que se usó para construir un horno de pan en el período augusteo. Ya estaba roto y enterrado, parte de un ritual pasado, un testimonio de una era.
Lo que este hallazgo nos dice es fundamental. Los cultos que pensábamos menores y localizados, podrían haber constituido redes extensas y bien conectadas dentro del Imperio Romano. (Nosotros también alucinamos).
Esto subraya la importancia de cada excavación. Cada fragmento, cada pieza, es una clave para entender la complejidad de la romanización y la difusión de las prácticas religiosas.
La historia no está escrita en piedra, sino en la tierra que pisamos. Y con descubrimientos como este, nuestro conocimiento del pasado se enriquece. ¿No creéis que es el truco definitivo para entenderlo todo?
