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Ramsés II, el faraón egipcio que viajó en avión y recibió honores de Estado

Llegó a la terminal aérea en un avión militar francés y lo recibieron con honores de jefe de Estado absoluto. No era ningún mandatario vivo, sino el faraón Ramsés II, que viajaba de urgencia a Europa (sí, nosotros también alucinamos fuerte con esto).

Nadie imaginaba que el guerrero más poderoso del Antiguo Egipto terminaría cruzando el Mediterráneo a bordo de un reactor moderno. Su cuerpo estaba colapsando a causa de un hongo microscópico extremadamente agresivo.

El secreto mejor guardado de la arqueología moderna

Corría el año 1976 cuando el Museo de El Cairo detectó una emergencia nacional de lo más crítica. El cadáver momificado del faraón que gobernó durante sesenta y siete años se estaba pudriendo a una velocidad de vértigo ante la mirada atónita de los científicos.

La humedad y unos parásitos voraces amenazaban con borrar para siempre el rostro del monarca que inspiró leyendas y batallas épicas. El peligro de destrucción total era tan real que las autoridades egipcias tomaron una decisión totalmente insólita.

Tenían que sacarlo del país cueste lo que cueste y enviarlo a los laboratorios más avanzados del planeta. El destino elegido fue París, donde la tecnología punta podía frenar el desastre antes de que fuera demasiado tarde.

La ley egipcia exige de manera rigurosa que cualquier ciudadano, vivo o muerto, disponga de un documento oficial válido para salir del país. Por esta razón, las autoridades redactaron un pasaporte único y exclusivo para él.

En la casilla de profesión se escribió sin dudar ni un segundo una palabra clave: Rey Difunto. Este pequeño detalle administrativo evitó un conflicto diplomático internacional y permitió que el vuelo despegara con total legalidad.

Descubre cómo Ramsés II viajó en avión en 1976 para ser curado en París

Una alfombra roja a novecientos kilómetros por hora

El aterrizaje en el aeropuerto de Le Bourget quedó grabado para siempre en la historia de la aviación y de la diplomacia mundial. El secretario de Estado de Universidades francés esperaba al pie de la escalerilla acompañado de un batallón entero de la Guardia Republicana.

Le rindieron honores militares exactamente igual que si el mismo faraón bajara por su propio pie a pisar suelo europeo. Ningún otro resto arqueológico ha recibido jamás un despliegue de protocolo institucional así en la historia moderna.

Los franceses sabían perfectamente que tenían entre manos un tesoro incalculable de toda la humanidad. El objetivo prioritario consistía en aplicar baños de rayos gamma para esterilizar el cuerpo sin alterar ni un solo milímetro de su estructura milenaria.

Los técnicos trabajaron contrarreloj durante meses en cámaras hiperbáricas adaptadas exclusivamente para esta ocasión histórica. El ahorro histórico fue colosal porque lograron erradicar la infección y devolverle una estabilidad que parecía imposible.

Así fue el día en que un faraón egipcio voló a París en avión comercial

El retorno triunfal y el triunfo de la ciencia

Meses después de aquel viaje surrealista a bordo de un avión de carga, Ramsés II regresó a su tierra natal rodeado de una expectación máxima. Los análisis confirmaron que el tratamiento había funcionado a la perfección y que su legado físico sobrevivirá siglos.

¿Sabías que esta intervención pionera sentó las bases de la bioarqueología moderna en todos los museos internacionales? Hoy en día, la conservación preventiva utiliza métodos muy similares para proteger momias en todo el planeta.

La próxima vez que visites un museo y mires fijamente una vitrina antigua, recuerda esta historia de película. A veces, la realidad histórica supera con creces cualquier guion de Hollywood que puedas imaginar.

¿Te imaginabas que un faraón pudiera volar en avión en pleno siglo XX y mantener su estatus diplomático intacto ante todo el mundo?

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