¿Imaginas caminar cada día sobre un secreto milenario? Una historia colosal, oculta bajo tus pies, casi olvidada.
Durante siglos, campesinos y ganaderos convivieron con una presencia inmensa, pero silenciosa. Sabían que existían «Los Paredones», pero la verdadera magnitud del tesoro era aún un misterio para la mayoría.
La revelación de un pasado oculto
Hoy, os hablamos de Regina Turdulorum. Esta es la antigua ciudad romana en la provincia de Badajoz, que permaneció enterrada bajo campos de cultivo durante generaciones. Un auténtico tesoro arqueológico.
Lo que antes era solo un paraje conocido por sus muros descomunales, sin que nadie supiera su origen real, ahora se ha convertido en un epicentro cultural. De repente, su teatro romano revive cada verano, llenando las noches de magia e historia con cientos de espectadores.
Nuestro pasado no siempre es un libro abierto. A veces, es una ciudad entera esperando bajo la tierra que alguien la descubra.
Esta joya nació hace más de 2.000 años. Fue fundada cerca del antiguo trazado de la calzada que unía Mérida con Sevilla. Regina Turdulorum era un asentamiento clave, que ganó el título de municipio durante la época flavia.
Su apogeo trajo la monumentalización del espacio público. Pero la historia es caprichosa. A finales del siglo IV, la ciudad fue abandonada, y con la llegada del Islam, la población regresó a la montaña. (Esto nos hace pensar, ¿verdad?, en cómo cambian los paisajes humanos con el tiempo?).

El teatro: el alma que revive
La razón principal por la que Regina figura hoy en cualquier itinerario romano por Extremadura es su teatro. Es el edificio mejor conservado de todo el yacimiento. Con su gradería semicircular, la orquesta y la escena decorada, es una obra de arte.
No hay consenso absoluto sobre sus orígenes, con algunas teorías que lo sitúan a mediados del siglo I d.C. y otras en época flavia. Pero algo es incuestionable: su capacidad para acoger hasta mil personas lo convierte en uno de los grandes.
El proscaenium, la parte del escenario más cercana al público, se mantiene en un estado de conservación magnífico. Aún podemos distinguir los pedestales y las cajas del aulaeum, el telón. Una maravilla que nos transporta directamente a la época romana.
Tras su abandono, incluso se construyó una ermita, San Pedro de Villacorza, sobre sus ruinas. Pero el destino de Regina era otro. Hoy, su restauración la ha integrado en el trío de teatros romanos de Extremadura, junto a los de Mérida y Medellín.
Ahora, recibe más de diez mil espectadores cada verano. El Festival de Teatro de Regina y el ciclo amateur Noches de Regina llenan las noches de actuaciones y conciertos. Es un espectáculo imprescindible, una auténtica solución cultural para nuestros veranos.

Una ciudad de dos caras
Pero Regina Turdulorum es mucho más que un teatro. Bajo la superficie, hay otra ciudad, igual de interesante. Su diseño urbano responde a una trama ortogonal de calles empedradas. Y bajo estas losas, una red de saneamiento se conserva en un estado sorprendente.
El antiguo alcantarillado se construyó incluso antes del mismo trazado urbano. Un truco de ingeniería romano que nos deja boquiabiertos. Sus aguas desembocaban en los arroyos de San Pedro y San Blas.
La ciudad creció con un decumanus maximus de 273 metros. En su intersección con el kardo maximus, se concentraban los edificios principales y las tabernas. Todo un entramado vital que nos habla de la vida cotidiana de hace dos milenios.
Bajo nuestros pies, la historia no solo se lee. Se camina, se respira.
Si queremos entender mejor este lugar, lo ideal es comenzar la visita en el Centro de Interpretación de Casas de Reina. Su pieza estelar es la parte superior de la estatua de mármol de la Dama de Regina, descubierta en 2010 en el foro.
Esta pieza, identificada como una escultura de Juno, nos da una idea del lujo y el arte que había. La acompañan cabezas-retrato recuperadas de un pozo del foro, estatuillas de Venus y Minerva, y uno de los tesoros numismáticos más importantes de la península: 818 antoninianos de imitación.

No te quedes sin vivirlo
Esta ciudad, que permaneció oculta durante siglos bajo campos de cultivo, hoy emerge con una fuerza sorprendente. Es una oportunidad única para conectar con nuestro pasado más remoto.
Su teatro ya es un imprescindible de cada verano. No dejes que esta solución para una escapada cultural se quede en el olvido. Los espectáculos tienen su momento. ¿Te lo vas a perder?
Descubrir este lugar es una decisión inteligente. No hay nada como sentir la historia bajo los pies, ¿verdad?
