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Descubren en China una flor de 295 millones de años: sitúa el origen de los frutos antes que los dinosaurios

¿Creías que la historia de nuestro planeta estaba escrita? ¿Que los dinosaurios eran los únicos protagonistas de hace millones de años? Pues olvida todo lo que sabías. Un hallazgo inesperado en China acaba de dinamitar las certezas de la ciencia. Prepárate para un giro radical.

El origen de las flores y los frutos es una de las piezas más complejas del rompecabezas evolutivo. Son la base de casi toda la vida vegetal que nos rodea hoy. Sin ellas, la mayoría de los ecosistemas actuales serían inimaginables. Pero, ¿cuándo aparecieron realmente? Hasta ahora, la respuesta era un misterio con fecha fijada, o al menos eso creíamos.

La ciencia ha situado tradicionalmente este momento crucial en el período Cretácico, hace unos 130 o 145 millones de años. Una época ya bastante remota. Pero ahora, un equipo de investigadores chinos ha desafiado esta cronología con un hallazgo que lo cambia todo. Han desenterrado un fósil que nos hace retroceder unos 150 millones de años adicionales.

Hablamos de un descubrimiento que sacude los cimientos de la paleontología. Los expertos del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, de la Academia China de Ciencias, han presentado el fósil de una flor de nada menos que 295 millones de años. Ha sido encontrada en la mina de Antaibao, en la provincia de Shanxi.

Su nombre científico es Permocarpelloides shuozhouensis. Y su antigüedad no es una suposición. Ha sido datada con una precisión milimétrica, utilizando el método de uranio-plomo. Esto significa que esta planta ancestral ya crecía cuando los dinosaurios aún no habían hecho su aparición. Es una flor que vivió en el período Pérmico temprano.

Lo que hace este fósil tan revolucionario no es solo su edad. Son sus características. Esta diminuta flor conserva tres estructuras, de entre 4,2 y 4,8 milímetros, dispuestas de forma paralela. Y lo que es más sorprendente: en su interior, contiene pequeñas esferas que los investigadores identifican como óvulos o semillas en diferentes fases de desarrollo.

La clave del secreto: semillas encerradas

Esta es la definición crucial de las angiospermas, el grupo de plantas con flores y frutos que hoy domina el mundo vegetal. A diferencia de las gimnospermas, como los pinos, que dejan sus semillas expuestas, las angiospermas las protegen en el interior de una estructura. Y este fósil chino muestra precisamente esta característica única.

Si la interpretación de este equipo se confirma, el origen de las flores se mueve hasta 150 millones de años antes de lo que se pensaba. Esto significa que nuestra visión de la evolución vegetal necesita una actualización masiva. No solo es una flor antigua, es la prueba definitiva de que el diseño de los frutos ya se estaba gestando en una época que ni imaginábamos.

Reescribir la historia natural no ocurre todos los días. Este fósil nos obliga a cuestionar todo lo que dábamos por hecho sobre la vida en la Tierra. Un cambio de paradigma que debemos conocer.

Un debate reabierto con nuevas pruebas

No es la primera vez que este mismo equipo de China cuestiona el consenso sobre el origen cretácico de las angiospermas. Ya habían presentado otras candidatas como la Taiyuanostachya, la Yuzhoua y la Dengfengfructus. Pero, el Permocarpelloides shuozhouensis tiene un elemento diferencial.

Esta vez, los tres carpelos (las estructuras que contienen las semillas) del nuevo fósil están ordenados de una manera que recuerda mucho más la organización de las flores actuales. Un diseño interno que se asemeja a grupos modernos como las Magnoliales. Esto lo convierte en el candidato más convincente hasta ahora.

Es cierto que estos fósiles tan antiguos siempre generan controversia. Muchas veces, están incompletos y dejan la puerta abierta a diversas interpretaciones. Incluso los mismos investigadores admiten que, si finalmente se clasificara como una gimnosperma extinta con una morfología inusual, seguiría siendo un descubrimiento crucial.

¿Por qué? Porque demostraría que la capacidad de encapsular las semillas ya se estaba «ensayando» en el reino vegetal mucho antes de lo que creíamos. Es un truco evolutivo que se perfeccionó con el tiempo. Y que ahora vemos mucho más allá, en el alba de los tiempos de nuestro planeta.

El mundo, más antiguo y sorprendente

Este descubrimiento es una advertencia clara: la historia que nos han contado puede no ser la historia completa. Hay secretos ocultos bajo nuestros pies, esperando ser desenterrados, que reescriben lo que creemos saber. El tiempo del que hablamos es inimaginable para nuestra mente. Y nuestro trabajo es estar preparados para esta revolución del conocimiento.

Esta flor ancestral es una pequeña ventana a un pasado que no teníamos previsto. Una pieza más en el complejo rompecabezas de la vida. Y tú, ahora, ya conoces el secreto. El mundo es, sin duda, mucho más antiguo y sorprendente de lo que imaginábamos, ¿verdad que sí?

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