L'escapadeta
Els Voladores de Papantla: el ritual ancestral de 25 metros Patrimonio de la Humanidad en Pamplona

Imagina un espectáculo donde lo ancestral se encuentra con la altura, un ritual que se niega a ser olvidado y que, contra todo pronóstico, aterriza ahora mismo en pleno siglo XXI. Hablamos de una práctica que trasciende el tiempo, una auténtica maravilla cultural que ha recorrido miles de kilómetros para mostrarse ante nuestros ojos. Es la historia de una conexión profunda con la naturaleza y los dioses, suspendida literalmente a 25 metros del suelo.

Pamplona
Foto: The original uploader was Ringer at Central Bikol Wikipedia. / CC BY-SA 3.0 / Wikimedia Commons

Pero, ¿qué es exactamente este misterioso ritual que ha desafiado el tiempo y ahora llega al corazón de Navarra, cautivando la atención de todos? Es la manifestación de una cultura viva, llena de simbolismo y una acrobacia aérea que deja sin aliento. Prepárate para descubrir los Voladores de Papantla, uno de los grandes tesoros de la humanidad.

Este octubre, Pamplona se ha convertido en el escenario de un evento que es a la vez un clamor a la lluvia y un baile sobre el cielo, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2009. Los Voladores de Papantla, originarios del pueblo totonaca de Veracruz, México, recrean su Ritual de la siembra, una ceremonia de 25 metros de altura que antaño invocaba al dios de la lluvia para unas buenas cosechas. Es una experiencia que combina música, danza y una espiritualidad mesoamericana que nos recuerda nuestra conexión con la tierra.

Un viaje de siglos, suspendido a 25 metros

La historia de este ritual es tan profunda como su significado. Los totonacas, una civilización milenaria de la región de Totonacapan, realizaban esta práctica única para conjurar la sequía y garantizar la supervivencia de su gente. Hoy, su presencia en la bienal internacional de cultura Encuentros de Pamplona / Iruñeko Topaketak es un recordatorio potente de esta herencia viva.

El grupo está formado por cinco integrantes clave: cuatro voladores que desafían la gravedad y un caporal, el líder espiritual y musical de la ceremonia. Ataviados con trajes coloridos que representan las alas de los pájaros y los rayos del sol con su penacho, los voladores se sujetan con cuerdas a un mástil altísimo. Cada detalle, desde su atuendo hasta el diseño del ritual, habla de una profunda reverencia por la naturaleza y el cosmos.

Desde la cúspide del mástil, el caporal, con una flauta y un tambor, interpreta melodías en honor al sol y a los cuatro puntos cardinales, invocando las fuerzas de la naturaleza. Después de esta oración musical, llega el momento más impactante: los cuatro voladores se precipitan al vacío. Realizan giros circulares que simbolizan las gotas de agua que caen del cielo, una imagen poderosa y visualmente espectacular.

Yo he visto cientos de espectáculos, pero la precisión y la carga emocional de esta danza aérea es inigualable. Nos transporta a otro mundo, mucho antes del nuestro.

Cada volador ejecuta trece vueltas completas alrededor del mástil, y la suma de las vueltas de los cuatro participantes llega a la cifra de cincuenta y dos. Esto no es una casualidad, ya que este número es el mismo que el de las semanas que tiene un año, cerrando un ciclo temporal y espiritual completo. (Es fascinante cómo todo tiene un significado oculto, ¿verdad?).

El secreto de su conexión con la naturaleza y un final inesperado

No solo la danza es sagrada, sino también el tronco sobre el cual se realiza. Este mástil no es un palo cualquiera; es el vehículo que conecta a los bailarines con el dios de la lluvia. Meses antes de cada actuación, los Voladores de Papantla se preparan con cuidado, seleccionando el árbol adecuado que será talado y transformado en el elemento central de su ritual. Es un proceso que implica respeto y una profunda comprensión de su entorno.

Su preparación para el evento de Pamplona incluyó una exhaustiva búsqueda por la zona, eligiendo el árbol perfecto que ahora preside la Vuelta del Castillo. Pero lo que casi nadie sabe es que la historia de este tronco no termina con el último baile. Una vez finalizada la bienal cultural, este mástil tendrá una segunda vida completamente inesperada y muy útil. Se integrará en un programa de seguimiento de murciélagos de la Universidad de Navarra, proporcionando refugio y facilitando su monitoreo. Una conexión con la naturaleza que perdura.

Es un ejemplo brillante de cómo una tradición ancestral puede encontrar sinergias con la ciencia moderna, perpetuando su mensaje de respeto por el entorno. (Nosotros también nos quedamos de piedra al saberlo, la verdad.) Esta solución demuestra que el respeto por lo antiguo puede tener un impacto positivo y tangible en nuestro presente.

Fechas y cómo vivir esta experiencia única

Si ya te estás preguntando cómo puedes ser testigo de esta magnífica tradición, te lo ponemos fácil. Tras una primera demostración que dejó a todos con ganas de más, los Voladores de Papantla tienen nuevas fechas para conquistar los cielos navarros. Es tu oportunidad de ver en directo uno de los pocos rituales que quedan declarados Patrimonio de la Humanidad.

Podrás disfrutar de este espectáculo gratuito y de acceso libre los días 7, 8, 9 y 10 de octubre a las 18:30 horas. Si prefieres un horario más matinal, también hay sesiones los días 11 y 12 de octubre a las 12:00 horas. Marca estas fechas en el calendario, porque una oportunidad así no aparece cada día. (Corre, ¡no nos quedemos sin plaza!).

No dejes pasar esta ocasión irrepetible de conectar con una cultura milenaria y ser testigo de un espectáculo que te hará parar el corazón. La decisión de ir o no, por supuesto, es tuya. Pero no nos dirás que no te hemos dado todos los detalles para una decisión inteligente, ¿verdad?

Ver Pamplona en Google Maps

Comparteix

Icona de pantalla completa