L'escapadeta
La «joya modernista» de Benidorm: kilómetros de diseño premiado para el paseo más relajante del mundo

Benidorm. Una ciudad que genera tantas opiniones como rascacielos tocan su cielo, ¿verdad? La mayoría de nosotros solo conocemos la postal típica: una muralla de rascacielos que se alza majestuosa frente al Mediterráneo. Pero si nos detenemos aquí, nos estaremos perdiendo un secreto, una auténtica joya arquitectónica que desafía cualquier prejuicio.

Benidorm
Foto: Simon Cobb / CC0 / Wikimedia Commons

¿Y si te dijera que, justo en este epicentro de turismo de masas, se esconde una obra de ingeniería urbana reconocida a nivel mundial? Estamos hablando de un proyecto que cambió la fachada litoral de la ciudad y recibió los aplausos de los expertos más rigurosos.

Dejémonos de misterios: la revelación es el Paseo Marítimo de Poniente, inaugurado en 2009. Esta maravilla, diseñada por los visionarios arquitectos Carlos Ferrater y Xavier Martí, fue un auténtico golpe de genio. No es solo un paseo; es una declaración de intenciones, un espacio público que, hasta entonces, muchos pensábamos que solo existía en sueños.

Antes de esta intervención audaz, la zona de Poniente sufría la clásica invasión del asfalto. Una carretera devoraba la línea de playa, llena de aparcamientos y separada del mar por una vieja y poco estética barandilla. Era un error urbanístico que clamaba por una solución definitiva, y la encontraron donde menos lo esperábamos.

El proyecto nació con una premisa clara: recuperar el espacio para la ciudadanía. Los arquitectos robaron metros al asfalto para devolverlos a los peatones y a la misma playa, ganando así una amplitud impensable. Ya no era un simple recorrido, sino un lugar para disfrutar, para respirar, para conectar realmente con el mar sin la barrera de los coches. (Sí, nosotros también alucinamos con la transformación).

Esta obra es la prueba de que la innovación y el buen diseño pueden transformar incluso los espacios más consolidados, ofreciendo una experiencia mucho más rica al ciudadano.

Pero la magia no se detiene aquí. El elemento más impactante es su diseño: no hay líneas rectas. Olvídate del clásico trazado rectilíneo de baldosas. Aquí, el paseo es una estructura continua de formas onduladas y colores vivos que se adapta con gracia al terreno de la playa, reproduciendo el movimiento hipnótico del mar y la silueta natural de la costa. Es como si la naturaleza misma hubiera dictado sus formas.

El pavimento es una obra de arte en sí mismo, formado por miles de pequeñas piezas cerámicas de colores que dibujan franjas geométricas a lo largo de todo el recorrido. Estas franjas no solo son bonitas; tienen una función: organizan plataformas a varios niveles, crean bancos de descanso inesperados y facilitan los accesos directos a la arena. Es un truco de diseño brillante que mejora la funcionalidad sin sacrificar la estética.

Uno de los aspectos más valorados por urbanistas y arquitectos es la manera en que gestiona el desnivel entre la ciudad y la playa. En lugar de resolverlo con muros rígidos, que suelen ser una barrera visual y física, el proyecto utiliza plataformas curvas y recorridos continuos. Este enfoque suaviza la transición, haciéndola casi imperceptible y mucho más agradable para el peatón. Es un ejemplo de cómo la sensibilidad arquitectónica puede resolver problemas complejos con elegancia.

De Parque de Elche al Balcón del Mediterráneo: una ruta imprescindible

Nuestra experiencia comienza en el Parque de Elche, una zona arbolada y llena de palmeras que actúa como perfecta transición entre el bullicio urbano y la serenidad del mar. Desde aquí, te adentras en el tramo más moderno y ondulado de Poniente, que es, sin lugar a dudas, la playa más amplia y tranquila de todo el municipio. Es una invitación a la calma que muchos no esperan encontrar en un lugar como Benidorm.

Al llegar al final de este paseo, la sensación es de redescubrimiento. Aquí, el puerto deportivo marca un nuevo punto de referencia. Si nos adentramos por las calles del casco antiguo, la recompensa es el Balcón del Mediterráneo. Este emblemático mirador, construido sobre las rocas de la antigua fortaleza, divide con majestuosidad las dos grandes bahías de Benidorm. Es un punto de vista que nos permite abrazar la magnitud del paisaje y entender la inteligencia de este diseño.

Más allá de Poniente: el otro Benidorm te espera

Una vez descendemos del mirador, el paisaje cambia de nuevo. Se abre ante nosotros la playa de Levante, y con ella, un ambiente completamente diferente. Aquí nos esperan más de dos kilómetros de un paseo lleno de cafeterías, terrazas y la animación constante tan característica de esta ciudad. Es el Benidorm que muchos conocen, pero ahora lo vemos con una nueva perspectiva, tras haber descubierto su faceta más refinada y premiada.

Esta obra no es solo un proyecto urbano; es una auténtica declaración de intenciones que ha cautivado jurados internacionales con premios como el FAD de Arquitectura, el Chicago Athenaeum o el WAN Award de diseño urbano. El jurado destacó precisamente cómo resolvió un problema endémico de muchas ciudades costeras: eliminar la barrera de coches para crear una transición natural y totalmente peatonal entre el tejido urbano y la playa. Es un hito que debería ser imprescindible para cualquiera que visite la zona.

Así que, la próxima vez que alguien te hable de Benidorm, ya sabes que hay un lado oculto, lleno de diseño e innovación, que merece ser explorado. Animarse a descubrir esta cara menos conocida es abrirse a una experiencia de viaje más rica y sorprendente. ¿Quién dice que no podemos encontrar la belleza y el arte en los lugares menos esperados?

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