L'escapadeta
El pueblo a una hora y media de Barcelona que te transportará a la Toscana: castillo y esencia medieval

Colinas suaves con campos de cereales, olivos y viñedos, y caminos rurales que serpentean entre masías de piedra. Esta estampa, que solemos asociar a la Toscana italiana, se encuentra a solo una hora y media de Barcelona. Se trata de Peratallada, un pequeño núcleo del Baix Empordà que conserva intacto su trazado medieval y que se ha convertido en uno de los rincones más cautivadores de Cataluña.

Pasear por Peratallada es dar un salto en el tiempo. Su núcleo histórico mantiene la estructura urbana formada durante la Edad Media, con calles estrechas, pasajes que conectan pequeñas plazas y viviendas construidas íntegramente en piedra. Es, sin duda, uno de los conjuntos arquitectónicos mejor conservados y más fotografiados de toda la provincia de Girona.

«Piedra tallada»: el secreto de su nombre

El nombre del pueblo no es casualidad. Peratallada proviene del catalán antiguo «piedra tallada», una referencia directa a la gran zanja excavada en la roca viva que rodea el núcleo histórico. Este foso, que servía como elemento defensivo del recinto amurallado, aún se puede admirar en varios puntos del recorrido, recordando el carácter de fortaleza que tenía la villa.

El edificio más emblemático es el Castillo de Peratallada, documentado desde el siglo X. Durante generaciones fue la residencia de los señores feudales y hoy todavía conserva su gran torre del homenaje, que domina el perfil del pueblo. Al lado de la muralla, puntos como el Portal de la Verge o la Torre de las Horas completan una postal donde cada sillar de piedra tiene una historia que contar.

Descubre Peratallada, el tesoro de piedra del Empordà.

Gastronomía y vida en la plaza

Pero Peratallada no es solo un museo al aire libre; es un pueblo vivo y un destino gastronómico de primer nivel. El centro neurálgico es la Plaza de las Voltes, un espacio porticado con arcos de piedra que concentra varios restaurantes y terrazas donde se puede disfrutar de la mejor cocina de proximidad.

Los visitantes no pueden irse sin probar el arroz de Pals, los suquets de pescado o las carnes a la brasa elaboradas con productos del Empordà. Restaurantes como Can Nau o el D.O. Candelaria son paradas obligatorias para cerrar una jornada de turismo cultural con el mejor sabor de la tierra.

Además, su ubicación es estratégica. A pocos kilómetros se encuentran otras joyas como Pals o las calas de Begur, en la Costa Brava. Una combinación perfecta de mar, montaña e historia que hace que esta escapada sea una de las más populares para quienes buscan desconectar de la ciudad.

Parece la Toscana, pero está en Cataluña: el pueblo a una hora y media de Barcelona con un castillo y esencia medieval

Consejos para tu visita en 2026

Al tratarse de un conjunto Histórico-Artístico protegido, la mejor manera de descubrirlo es a pie. Se recomienda llegar temprano, especialmente los fines de semana, para disfrutar del silencio de sus callejones antes de que lleguen los grupos de turistas. La luz de la mañana sobre la piedra tallada ofrece matices dorados que te harán sentir, realmente, en el corazón de la Toscana.

Mañana, cuando vuelvas a la rutina, recordarás la paz de la Plaza de las Voltes. Peratallada nos recuerda que la belleza más auténtica es aquella que sabe resistir el paso de los siglos. ¿Te animas a descubrir el pueblo más medieval del Empordà?

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