Hay lugares que no necesitan filtros para parecer de película. A poco más de una hora y media de Barcelona, se encuentra Monells, un pequeño núcleo medieval en la provincia de Girona que ostenta el título de ser uno de los pueblos más bonitos y bien conservados de toda Cataluña. (Y si te resulta familiar, es porque sus calles sirvieron de escenario para el ficticio pueblo de Soronelles en la exitosa película ‘Ocho apellidos catalanes’).
Cruzar el arco que da entrada a su casco antiguo es como atravesar un portal temporal. En Monells, el asfalto y el ruido han sido sustituidos por el eco de tus propios pasos sobre la piedra centenaria. Es el destino ideal para aquellos que buscan una escapada donde la única prisa sea decidir en qué terraza de su plaza porticada sentarse a disfrutar del sol.
La Plaza de Jaume I: El corazón de piedra del Empordà
El gran icono de Monells es, sin duda, su Plaza de Jaume I. Se trata de una de las plazas porticadas más espectaculares de Cataluña, donde cada columna y cada arco cuentan una historia que se remonta a la época de los mercados medievales. Antiguamente, este era uno de los puntos comerciales más importantes de la zona, y aún hoy se puede sentir esa esencia de lugar de encuentro y celebración.
Pasear por los alrededores de la plaza permite descubrir rincones fotogénicos en cada esquina. Las casas están cuidadas hasta el más mínimo detalle, con flores en los balcones y enredaderas que suben por los muros de piedra de la iglesia de Sant Genís, un templo que combina elementos del románico, el gótico y el barroco, reflejando el paso de los siglos sobre el pueblo.
Lo que hace especial a Monells es su equilibrio. A pesar de su fama cinematográfica, ha sabido mantener esa calma imperturbable característica del Empordanet. No esperes grandes museos ni atracciones ruidosas; la verdadera atracción aquí es la arquitectura y la atmósfera de paz absoluta que lo rodea todo.

Gastronomía y alrededores: Una experiencia completa
Una visita a Monells no está completa sin degustar la cocina local. Los restaurantes de la zona se especializan en lo que se conoce como cocina de «mar y montaña», donde los productos frescos de la Costa Brava se mezclan con las carnes y verduras de la llanura de Girona. Comer bajo los arcos de la plaza principal es una de esas experiencias que justifican por sí solas el viaje por carretera.
Además, su ubicación estratégica te permite combinar la visita con otros puntos de interés cercanos. Estás a un paso de Cruïlles y Peratallada, formando un triángulo medieval que es el sueño de cualquier amante de la historia. Si buscas naturaleza, el macizo de las Gavarres ofrece rutas de senderismo y ciclismo que te permitirán ver el paisaje desde otra perspectiva.
Para aquellos que viajan desde Barcelona, es la excursión perfecta de un día o, mejor aún, un fin de semana si decides alojarte en alguno de sus encantadores hoteles boutique o casas rurales. Es la prueba de que no es necesario irse muy lejos para encontrar un refugio donde el tiempo, sencillamente, se ha detenido.

Consejos para tu visita
Para captar la mejor luz y evitar las horas de más calor, lo más ideal es llegar a Monells a primera hora de la mañana o durante el atardecer, cuando la piedra adquiere ese tono dorado tan característico del Baix Empordà. Como es un pueblo pequeño, se recorre fácilmente a pie, pero recuerda llevar calzado cómodo para caminar por su suelo empedrado.
Mañana, cuando te enfrentes al estrés del tráfico o a las pantallas de la oficina, recordarás el silencio de las calles de Monells. Un lugar que nos recuerda que la belleza reside en lo sencillo y en saber conservar nuestra historia. ¿Qué esperas para planificar tu próxima escapada al corazón medieval de Cataluña?
