L'escapadeta
La cascada más curiosa de Cataluña donde el agua parece caer de los árboles

A veces no es necesario cruzar el océano para bañarse en aguas que parecen sacadas de un folleto de las Maldivas. De hecho, el secreto mejor guardado de la Garrotxa tiene nombre propio y un color azul turquesa que te costará creer que no tiene truco: el Gorg del Molí dels Murris.

Situado en el término municipal de las Planes d’Hostoles, este rincón del río Brugent se ha convertido en el objeto de deseo de todos los amantes de la naturaleza. (Y sí, también de quienes buscan la foto perfecta para petarlo en las redes sociales).

Pero cuidado, porque morir de éxito tiene un precio. La masificación de los últimos años ha obligado al Ayuntamiento a tomar medidas drásticas para proteger este ecosistema tan frágil. Si te plantas a la aventura, lo más probable es que vuelvas a casa con una decepción o, peor aún, con una multa en el parabrisas.

Un oasis de frescura en plena roca volcánica

Lo que hace especial al Molí dels Murris no es solo su caída de agua, sino el gorg natural que se forma a sus pies. El agua, filtrada por la roca volcánica de la zona, presenta una transparencia cristalina y un tono azul que invita al baño inmediato (aunque te aviso: el agua está fría incluso en pleno agosto).

El entorno es una selva de ribera donde el verde del musgo y los helechos lo envuelven todo. Es el lugar ideal para desconectar del asfalto y dejar que el sonido de la cascada te haga un «reset» mental completo. (Es, literalmente, el ansiolítico natural más potente que conozco).

Llegar es relativamente sencillo si sigues la Vía Verde del Carrilet. El acceso está muy bien señalizado, pero recuerda que estamos en un espacio protegido donde el silencio y el respeto por el medio ambiente son la norma número uno.

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La «letra pequeña»: reserva, aforo y precios

Se acabó eso de llegar y aparcar donde uno quiera. Para garantizar que el gorg no se convierta en una feria, se ha implementado un sistema de control de aforo estricto durante los fines de semana, festivos y temporada alta. No puedes presentarte sin tu billete digital.

La tasa para acceder a los gorgs suele rondar los 5 euros por persona (los menores de 12 años suelen estar exentos, pero compruébalo siempre en la web oficial). Este dinero no es un «capricho» recaudatorio; se destina íntegramente al mantenimiento del espacio, la limpieza y la presencia de informadores ambientales que vigilan que nadie se pase de la raya.

El número de personas por día es limitado, por lo que mi consejo de amiga es que reserves con al menos una semana de antelación si piensas ir un sábado o domingo. Si te quedas sin plaza, no intentes colarte: los agentes rurales patrullan la zona y las sanciones por bañarse en zonas prohibidas o aparcar en los márgenes de la carretera son bastante dolorosas para el bolsillo.

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♬ sonido original – Paco Nadal

Mucho más que una cascada: la ruta de los gorgs

Si ya estás por la zona, sería un pecado quedarte solo con uno. Las Planes d’Hostoles es el municipio de Cataluña con más saltos de agua por metro cuadrado. Muy cerca tienes el Gorg de la Plana o el Gorg de Santa Margarida, cada uno con su propia personalidad y encanto.

La ruta entre ellos es un paseo delicioso que puedes hacer a pie o en bicicleta. Es una oportunidad de oro para practicar el «slow travel» y descubrir que el lujo no es un hotel de cinco estrellas, sino poder respirar aire puro mientras tus pies se hunden en el agua helada del río.

Para quienes viajan con perro, tened cuidado: las normativas cambian y en muchos de estos espacios los animales deben ir atados o tienen el baño restringido para no alterar la fauna local. Infórmate antes de ir para no dar un disgusto a tu mejor amigo.

El riu Brugent amaga una de les cascades més fotogèniques de Catalunya.

Consejos de supervivencia para urbanitas

No cometas el error de ir con chanclas de piscina si piensas caminar un poco. El terreno puede estar húmedo y resbaladizo; unas zapatillas de trekking o escarpines con suela de goma son tus mejores aliados. Y por favor, el kit básico de civismo: lo que llevas en la mochila (latas, plásticos, envoltorios) vuelve contigo a la mochila.

La mejor hora para ir es, sin duda, a primera hora de la mañana. No solo por el aparcamiento, sino porque la luz del sol incidiendo sobre el agua turquesa crea unos reflejos mágicos que desaparecen al mediodía. Además, el silencio de la mañana en el bosque es algo que no se paga con dinero.

¿Sabías que esta zona también es famosa por su gastronomía volcánica? Si después del baño te ruge el estómago, busca algún restaurante en el pueblo que sirva las famosas patatas de Olot o alubias de Santa Pau. Es el combo perfecto para una jornada redonda.

El Molí dels Murris es un privilegio que tenemos la suerte de disfrutar, pero depende de nosotros que siga siendo este paraíso turquesa de aquí a diez años. La naturaleza nos da mucho a cambio de muy poco; solo nos pide respeto y un poco de previsión.

¿Ya tienes tu código QR listo para este fin de semana?

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