Admítelo: tú también quieres esa foto espectacular en la cima, pero sin que se te salga el pulmón por la boca. Girona es, posiblemente, el mejor lugar de Cataluña para iniciarse en el senderismo sin dramas.
No necesitas ser un atleta de élite ni gastarte 300 euros en equipamiento técnico. Solo necesitas ganas, agua y saber elegir bien el camino.
La provincia es un «parque temático» natural que mezcla volcanes dormidos con acantilados que cortan el aliento. Y lo mejor: casi todo el recorrido es llano o con pendientes que incluso tu sobrino de cinco años subiría sin quejarse.
Aquí tienes la selección definitiva para quemar el aperitivo mientras llenas la memoria del móvil.
1. Les Gorgs de la Muga: el spa natural del Alt Empordà
Comenzamos fuerte en Albanyà. Si te gusta el sonido del agua pero odias las aglomeraciones de la playa, esta ruta de 6,5 kilómetros es tu imprescindible de la temporada.
Es un recorrido circular donde el protagonista es el río Muga. ¿Lo mejor? Las pozas de agua cristalina donde puedes mojar los pies para resetear el sistema nervioso.
El desnivel es de apenas 200 metros. Es decir, caminarás casi todo en horizontal mientras atraviesas bosques que parecen el escenario de una serie de fantasía.
Un consejo de Gema: lleva calzado con buena adherencia. Hay zonas húmedas cerca del río y no queremos que tu debut senderista termine con un aterrizaje forzoso de espaldas.

2. Camí de Ronda a Sant Feliu: el lujo de la Costa Brava
Si eres de las que piensa que caminar solo vale la pena si hay mar de por medio, esta es tu ruta. Son 8 kilómetros entre Sant Feliu de Guíxols y las calas más salvajes de la zona.
Pasarás por Cala Ametller y Cala Jonca. El contraste del azul Mediterráneo con el verde de los pinos es pura medicina visual.
Es una ruta de autoridad: bien señalizada, segura y con el premio final de terminar en el paseo marítimo para darte un homenaje gastronómico.
Te recomendamos cerrar el día en Sa Marinada. Un arroz frente al mar después de haber cumplido con los pasos diarios es, sencillamente, la felicidad.

3. La Garrotxa y sus coladas de lava: un viaje al centro de la tierra
¿Sabías que en Sant Joan les Fonts puedes caminar literalmente sobre lava de hace miles de años? La ruta de las 3 coladas volcánicas tiene solo 5 kilómetros.
Es el lugar perfecto para ir en familia. Hay paneles informativos que te explican cómo se enfrió la tierra, transformando el paisaje en una lección de geología en vivo.
El ayuntamiento lo pone fácil: hay hasta cinco aparcamientos gratuitos. (Sí, en 2026 encontrar aparcamiento gratis ya es un deporte de riesgo, así que aprovéchalo).
4. Bosque de la Grevolosa: catedrales de madera
Ubicado en el límite con Osona, este bosque es el refugio de quienes buscan silencio. Aquí hay hayas que llevan varios siglos viendo pasar el tiempo y superan los 25 metros de altura.
Es una ruta corta, de 4,5 kilómetros, que tiene como punto neurálgico la ermita de Sant Nazari. Es el lugar ideal para sacar el táper o el bocadillo en su zona de picnic.
Es un paisaje sombrío, fresco y mágico. Ideal para esos días de calor donde el asfalto de la ciudad quema.
Como dato curioso, te diré que estos árboles son tan altos que en algunos tramos casi no entra la luz del sol. Es el lugar preferido de los fotógrafos por su luz natural filtrada.
5. Volcán Croscat: la herida más bella de Cataluña
No podíamos cerrar la lista sin el Croscat. Es la ruta más fácil de todas: solo 3 kilómetros con salida desde Santa Margarida.
Lo impresionante es ver el «corte» del volcán, que muestra las capas internas de la tierra en colores rojizos y negros. Es un paisaje lunar en pleno Girona.
Está todo tan acondicionado que podrías hacerlo casi en sandalias (aunque no te lo recomiendo, querida). Es el secreto mejor guardado para quien quiere decir que ha «subido a un volcán» sin sudar ni una gota.
Al fin y al cabo, hacer senderismo no es sufrir, es conectar. Y estas rutas son la puerta de entrada perfecta para que el lunes en la oficina te sientas una persona nueva.
¿Y tú? ¿A cuál de estas irás este sábado? Dímelo, que quizá nos crucemos por el camino.
