L'escapadeta
El pueblo medieval de Girona que parece sacado de una película: está construido alrededor de un castillo

En el interior de Girona hay un pueblo donde la piedra manda: calles empedradas, arcos que enmarcan la luz y una plaza que parece diseñada para detener el tiempo. La referencia institucional para situarlo y entender su valor patrimonial es la ficha de la Agencia Catalana de Turismo sobre Cruïlles, Monells y Sant Sadurní de l’Heura, que recoge el peso histórico del núcleo y un dato comercial muy concreto.

A simple vista, el encanto es visual: fachadas de piedra ocre, contraluces bajo los pórticos y una plaza donde las casas parecen conservar el mismo ritmo desde hace siglos. Pero el interés real aparece cuando se entiende por qué este espacio central es tan reconocible y qué papel tuvo en la vida económica de la zona. Aquí es donde la visita deja de ser solo «pueblo bonito» y pasa a ser una historia de territorio.

El lugar es Monells, en el Baix Empordà. Su núcleo medieval se formó alrededor de un antiguo castillo del cual hoy aún quedan restos visibles, y esta huella defensiva ayuda a explicar el trazado y la personalidad del pueblo. El resultado es un conjunto compacto, fotogénico y fácil de recorrer a pie, con una plaza porticada que concentra buena parte de la experiencia.

Un pueblo construido para el comercio y para resistir

Monells conserva una estructura medieval clara: calles estrechas que buscan sombra, arcos que conectan espacios y una plaza que funciona como el corazón del recorrido. Esta plaza no es un simple decorado. Durante siglos fue punto de mercado, de intercambio y de paso, y aún hoy mantiene una geometría que favorece la vida a escala humana: se llega caminando, se entra por un arco y se atraviesa sin prisas.

La plaza Jaume I y la escena que define el pueblo

La plaza Jaume I es el lugar donde se entiende el porqué de la fama. Los pórticos y los arcos generan una sensación de continuidad, como si el pueblo hubiera protegido su centro de cualquier ruptura. Es también el punto donde mejor se perciben las texturas: la piedra envejecida, la madera de puertas antiguas y la forja de balcones y faroles. De día, la luz rebota en las fachadas; al atardecer, las sombras de los arcos dibujan un mapa diferente.

Para una escapada corta, la plaza funciona como referencia: desde aquí se despliegan los callejones y pasadizos, se localizan los tramos más fotogénicos y se decide si el paseo será rápido o detallado. Es un lugar que admite dos ritmos: el de quien entra, hace una foto y se va, y el de quien se sienta, observa y entiende el pueblo como un escenario vivo.

El dato que explica su importancia: una medida oficial para los cereales

Hay un detalle histórico que ayuda a situar Monells en el mapa comercial medieval. La Agencia Catalana de Turismo recoge que, en el año 1234, el rey Jaume I estableció que la mitgera de Monells sirviera como patrón de medida para el comercio de cereales dentro del ámbito del obispado de Girona. Esta anotación, aparentemente técnica, explica mucho: si una medida local se convierte en referencia, es porque el mercado y el intercambio ya tenían un peso real y reconocido.

Traducido a la visita, el dato da contexto a lo que se ve: no era una plaza bonita por casualidad, sino el centro de una actividad económica que ordenaba el día a día. Por eso, cuando se camina bajo los pórticos, la sensación de plaza de mercado no es una interpretación turística, sino una lectura coherente de su pasado.

Qué ver en Monells sin perder lo esencial

El pueblo se recorre bien en pocas horas, pero conviene seleccionar paradas para no quedarse solo con la postal. La combinación que mejor funciona es: plaza, restos del castillo, iglesia y un paseo junto al agua para cambiar de textura y de sonido.

Monells, encanto propio en cada rincón

Los restos del castillo y la idea de fortaleza

Monells creció alrededor de un castillo. Hoy no se conserva entero, pero la presencia del recinto y de elementos asociados a la antigua fortificación permite entender el origen del núcleo. Esta idea de pueblo alrededor de un poder se nota en cómo las calles conducen hacia el centro y en cómo la arquitectura se cierra hacia adentro, buscando protección.

La visita a los restos no necesita una explicación larga: basta con observar la piedra y el encaje del conjunto. En muchos pueblos medievales, el castillo es un icono a distancia. En Monells, aunque queden fragmentos, el castillo se intuye en la lógica del lugar.

La iglesia de Sant Genís y el barrio al otro lado del río

Otro punto clave es la iglesia de Sant Genís. Está en el barrio de la Riera, separado del núcleo por el río Rissec. En términos de paseo, esto significa dos cosas: se cruza hacia una zona más tranquila y se incorpora el elemento del agua, que cambia el ambiente del recorrido.

Para una lectura patrimonial, la iglesia es importante porque ayuda a completar el mapa del pueblo más allá de la plaza. Y, para una lectura práctica, es una excusa perfecta para alargar la visita con un trayecto corto, sin desnivel exigente, que encadena piedra, puente y silencio.

El río como cierre de ruta y el mejor ritmo para una escapada

El río Rissec bordea el pueblo y aporta una pausa natural. Después de la piedra y los arcos, el sonido del agua y la vegetación suavizan el paseo. Es un final recomendable si se busca una visita equilibrada: primero arquitectura, después perspectiva. Además, caminar al lado del río permite ver el conjunto desde fuera, con una distancia que hace más evidente la forma compacta del núcleo.

Si la idea es organizar la escapada sin ir con prisas, este esquema suele funcionar bien:

  • Primera hora: entrada al núcleo y vuelta completa por los callejones cercanos a la plaza.
  • Centro del paseo: plaza Jaume I y pasadizos porticados, con paradas bajo los arcos.
  • Segundo tramo: acercamiento a los restos del castillo para entender el origen del trazado.
  • Cierre: paso hacia el barrio de la Riera, visita a Sant Genís y paseo junto al Rissec.

Monells funciona porque condensa mucho en poco espacio: estética medieval, plaza con vida histórica y un relato comercial que se sostiene con un dato concreto. No hace falta buscar un gran monumento para llevarse la sensación de viaje; basta con caminar y dejar que la arquitectura haga el resto.

Para preparar la visita con información municipal y propuestas de rutas, el punto de partida más fiable es el portal oficial del Ayuntamiento de Cruïlles, Monells y Sant Sadurní de l’Heura, donde se centraliza la información del municipio y las actividades vinculadas al territorio.

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