Este martes pasado, día 5 de abril, Sandro Rosell declaró como investigado en la querella presentada por el socio fundador de Mediapro, Jaume Roures, en la que se acusa al expresidente azulgrana de un delito continuado de espionaje a través de correo electrónico. Según explicó el empresario de la comunicación, Rosell consiguió recibir a su correo personal, durante los años 2009, 2010 y 2011, todos los mails de entrada y salida de Roures, con la correspondiente filtración de información confidencial.

Algunos de los correos, tal y como manifestó el mismo Roures, tenían como protagonistas jugadores, técnicos o directivos del FC Barcelona, como Pep Guardiola, Joan Laporta, Ferran Soriano, Marc Ingla o el Presidente de Honor, Johan Cruyff, entre muchos otros personajes del entorno del club y del mundo de la comunicación. Pero la querella no fue presentada solo contra el expresidente Rosell, sino contra Robert Cama -extrabajador de Mediapro y actual responsable IT del Barça-, acusado de filtrar los correos a Rosell; Joan Carles Raventós -extrabajador de Bonus Sports Marketing (exempresa de Rosell) y actual responsable de las secciones en el Barça.; contra el mismo Barça, Bonus Sports Marketing y Socktel Servicios Informáticos (la empresa de Cama). Pero, por qué Jaume Roures se querella contra el Barça?

La actividad de espionaje por la cual el empresario de la comunicación presentó la denuncia se inició, siempre según Roures, antes que Sandro Rosell accediera a la presidencia del club azulgrana en verano de 2010. Roures comentó que la trama empezó en 2009, con Joan Laporta en el palco del Camp Nou, lo que significaría que el club catalán y sus directivos fueron espiados por el entonces exvicepresidente Rosell.

Por lo tanto, en este primer caso -de 2009 a julio de 2010-, el Barça fue víctima del presunto espionaje perpetrado por Rosell, según comentó el socio de Mediapro el día del anuncio de la querella. En el segundo caso, el Barça fue coautor de la trama. Desde que Rosell accedió a la presidencia, en julio de 2010, la manera de facturar los trabajos por parte de Robert Cama cambió. Hasta ese verano, el entonces trabajador de Mediapro facturó su trabajo a Bonus Sports Marketing, por un valor de 60.000 euros, y “a través de la empresa fantasma creada para este objetivo” (Socktel Servicios Informáticos), según comentó Roures.

Pero a partir de julio de 2010, Robert Cama pasó a facturar sus servicios al FC Barcelona. “En el momento en que Sandro es presidente, el club firma un contrato con la empresa fantasma por 100.000 euros anuales. Además, el Barça ya le había pagado antes de hacer el contrato otros 75.000 euros”, manifesto Roures el pasado 5 de febrero.

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