Leo Messi y su padre, Jorge, están siendo juzgados esta semana en la Audiencia Provincial de Barcelona, acusados de un delito de evasión fiscal por valor de 4,1 millones de euros, correspondientes a las declaraciones de IRPF de los años 2007, 2008 y 2009.

La Agencia Tributaria, representada por la Abogacía del Estado, les pide 22 meses de prisión por haber evadido, presuntamente, los impuestos correspondientes a los derechos de imagen del futbolista a través de la creación de una estructura instrumental para tres empresas -Jenbril SA, Tuban Soccer Management GMBH y Sidefloor Ltd- y radicada en tres países diferentes: Uruguay, Suiza y el Reino Unido.

Con esta estructura y según han explicado los antiguos asesores del jugador, Leo Messi -siempre de la mano de su padre- hacía pasar los ingresos de los contratos con Adidas, Danone, Telefónica y las otras marcas comerciales que utilizan la imagen del azulgrana, a través de esta estructura empresarial anteriormente mencionada, en la cual cedió la gestión de sus derechos de imagen, con el ahorro que eso suponía de cara a la tributación a la Hacienda española. Tal y como han explicado los mismos asesores, hace falta recordar, ya despedidos por la familia Messi, el entramado permitía facturar la sociedad Jenbril SA sin someterse a la fiscalidad del país donde reside, Uruguay, i sin pasar por la Agencia Tributaria española.

El 14 de agosto de 2013, Leo Messi pagó cinco millones de euros a Hacienda por tal de reparar el daño causado y ahorrarse un juicio que le ha acabado llevando al banco de los acusados. Estos cinco millones correspondían a los 4,1 defraudados durante los años 2007, 2008 y 2009, y a los cuales se sumaron los intereses, en una clara voluntad de disminuir -o extinguir definitivamente- las consecuencias de aquellas operaciones opacas.

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