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Alhambra: 600 años y un sismo de magnitud 5: licitación de 115.000 € para sus Palacios Nazaríes

El corazón se nos hiela cuando la tierra tiembla. El verano pasado, un sismo de magnitud 5 con epicentro en Alhendín, seguido de más de 1.700 réplicas, sacudió Granada y nuestra conciencia. Vimos cómo la Alhambra, este tesoro vivo de la humanidad, cerraba su Alcazaba por precaución, y todos nos hicimos la misma pregunta: ¿qué pasaría si lo impenetrable se fundiera con la tierra?

Esta incertidumbre no solo generó inquietud entre los habitantes, sino que evidenció una realidad poco conocida sobre la protección de nuestro patrimonio. Ante la posibilidad de una tragedia, el Patronato de la Alhambra ha tomado una decisión que podría ser definitiva para el futuro de sus Palacios Nazaríes.

Con el recuerdo de los terremotos aún fresco, se ha puesto en marcha un plan que parece una auténtica operación de salvamento. El Patronato de la Alhambra y el Generalife ha licitado por 115.328 euros la redacción de un plan de salvaguarda que no solo busca proteger el monumento ante nuevos terremotos, sino que se amplía a inundaciones, incendios y otras emergencias climáticas que, lamentablemente, son cada vez más frecuentes. (Sí, nosotros también pensamos que ya era hora).

La revelación del gran error oculto

Quizás ya lo sabes, pero lo que muchos desconocían es el error oculto en los protocolos de seguridad. Hasta ahora, las normas de autoprotección de los bienes de interés cultural, como la Alhambra, se centraban casi exclusivamente en la seguridad de las personas. Es decir, hay un plan para evacuar visitantes, pero no hay un protocolo detallado y específico para proteger lo que hace que la Alhambra sea, precisamente, la Alhambra.

Esta distinción es crucial. Proteger las vidas humanas es siempre la prioridad, pero el patrimonio cultural requiere medidas adicionales que preserven su valor intrínseco. Es una carencia que nos ha tocado de cerca en otras ocasiones, como cuando casi perdemos los monasterios de San Juan de la Peña por los incendios incontrolados o, más recientemente, con los efectos de la DANA de 2024.

Esta falta de protocolo específico para la salvaguarda del patrimonio ante catástrofes era un riesgo que no podíamos permitirnos más. El plan para la Alhambra es un paso imprescindible.

La hoja de ruta definitiva para nuestro patrimonio

Este nuevo documento es mucho más que un papel; es la solución que el Patronato busca con urgencia. La documentación de la licitación ya detalla algunas de las medidas que incluirá, y algunas se podrán aplicar de forma inmediata. Hablamos de recuperar salidas directas al exterior inutilizadas, despejar vías de circulación y crear equipos de emergencia especializados en la protección de bienes culturales. Medidas sensatas que deberían ser estándar.

A corto plazo, el plan prevé coordinación con otras administraciones y cuerpos de seguridad, lo que asegurará una respuesta integrada y efectiva ante cualquier incidente. Pero el elemento más viral e innovador son las «fichas»: una para cada bien cultural de los palacios. Estas fichas incluirán toda la información necesaria para proteger o evacuar cada pieza, desde su ubicación y la ruta de evacuación óptima hasta su destino seguro, todo en planos detallados y con simulacros periódicos. No se limitan solo a objetos que se pueden mover, sino que también protegen los elementos singulares inherentes a la arquitectura, como las yeserías, los azulejos o los techos.

Este plan se llevará a cabo en un año, dividido en cuatro fases rigurosas: análisis de la situación actual, redacción de protocolos, implantación provisional y entrega definitiva. Se requiere un equipo multidisciplinario de alto nivel con arquitectos especialistas en patrimonio, restauradores, coordinadores de seguridad y un director de seguridad acreditado por el Ministerio del Interior. La tecnología también jugará un papel clave, con un énfasis especial en los Sistemas de Información Geográfica (SIG) para geolocalizar riesgos y piezas. La Alhambra tiene una ventaja secreta: ya hace años que utiliza el SIALH, un sistema de información basado precisamente en un SIG.

La historia nos advierte: un truco para no olvidar

Granada es una de las zonas con más actividad sísmica de la península, y la Alhambra es testigo de ello desde hace siglos. Ha convivido con terremotos desde la época nazarí: el de 1431, con una magnitud estimada de 6,7, causó daños graves. Luego vinieron los de 1526, 1806 y el devastador de 1884, con una magnitud aproximada de 6,5, que dejó cientos de muertos y miles de edificios dañados. Este historial es un truco para entender la urgencia actual.

Que el monumento haya sobrevivido no significa que sea inmune. Sus estructuras han sufrido deterioros, reparaciones y restauraciones constantes, y su comportamiento ante los sismos sigue siendo objeto de estudio. Esta licitación no es solo un trámite administrativo; es la confirmación de que, tras seis siglos de resiliencia, el Patronato ya busca un plan B para lo que pueda venir, porque nuestro patrimonio merece más que solo la suerte.

Con un plazo de un año para la redacción, el plan no estará listo antes del próximo otoño. Pero lo que es incuestionable es que, finalmente, la Alhambra no dejará su supervivencia al capricho de la tierra. ¿No crees que ya era hora de asegurar el futuro de este maravilloso complejo?

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