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El Museo Atlántico de Lanzarote: 300 figuras bajo el mar que National Geographic eligió como maravilla del mundo

Imagina caminar por el fondo del mar y encontrarte con una multitud silenciosa que parece esperar un autobús que nunca llegará.

No es una pesadilla ni una película de ciencia ficción, es la realidad que se esconde bajo las aguas cristalinas de Lanzarote en este preciso momento.

Seguro que has oído hablar de museos increíbles, pero este tiene una particularidad que lo cambia todo: está diseñado para desaparecer ante tus ojos.

El responsable de esta locura es Jason deCaires Taylor, un artista que lleva veinte años haciendo algo que para muchos sería un sacrilegio.

Él crea obras de arte hiperrealistas solo para hundirlas en el océano y dejar que la naturaleza haga el resto del trabajo sucio.

Se trata del Museo Atlántico, el único museo submarino de toda Europa y una de las maravillas del mundo según National Geographic.

300 cuerpos bajo el mar: El secreto de la Bahía de Las Coloradas

Si te sumerges a pocos minutos en barco desde Playa Blanca, la escena te dejará sin aliento (literalmente, si no llevas el equipo adecuado).

A una profundidad de entre 10 y 14 metros, se despliega un ejército de 300 esculturas de tamaño real sobre un área de 2.500 metros cuadrados.

Lo más impactante es que muchas de estas figuras están basadas en vecinos reales de la isla que posaron como modelos para el artista.

Verás hombres de negocios en columpios, balsas que recuerdan tragedias migratorias y personas caminando hipnotizadas por sus teléfonos móviles.

Es un espejo de nuestra sociedad colocado en el lugar más inesperado del planeta: el lecho marino de una Reserva de la Biosfera.

¿Por qué este cemento es diferente a todo lo que conoces?

Taylor no utiliza materiales convencionales que contaminarían el agua o dañarían a los peces; eso sería un error imperdonable hoy en día.

Cada pieza está fabricada con un cemento de pH neutro, diseñado específicamente para que el coral y las esponjas se sientan como en casa.

El objetivo es que el mar «devore» la obra, transformando los rostros humanos en arrecifes llenos de vida y color.

Actualmente, el museo ya no es solo arte; es un refugio donde viven tiburones ángel, barracudas, rayas mariposa y bancos gigantes de sardinas.

*(Sí, nosotros también pensamos que es la forma más poética de reciclar el arte que hemos visto nunca)*.

Dato clave: El momento en que un pez loro decide frotarse contra la nariz de una escultura es cuando el artista considera que la obra está terminada.

El gran truco: No necesitas ser un buceador experto para entrar

Aquí viene la parte que nos ha explotado la cabeza y que probablemente desconozcas por completo.

Muchos turistas se quedan en la superficie pensando que necesitan años de experiencia o un título militar para bajar a ver estas esculturas.

La realidad es que el museo ofrece un programa de iniciación llamado PADI Discover Scuba Diving en las aguas tranquilas de Playa Chica.

En tan solo pocas horas, un instructor profesional te enseña lo básico para que puedas bajar hasta los 12 metros de profundidad con total seguridad.

No hay excusas: si puedes respirar por la boca y mover las piernas, puedes visitar esta galería sumergida sin ningún problema.

Eso sí, existen reglas de oro que no puedes saltarte bajo ningún concepto si no quieres meterte en problemas.

Está estrictamente prohibido tocar las figuras, molestar a la fauna local o intentar llevarte cualquier «souvenir» del fondo del mar.

¿Cómo organizar la visita perfecta a este santuario?

La excursión completa suele durar unas dos horas y media y sale directamente desde el puerto de Playa Blanca.

Es una experiencia que te cambia la perspectiva sobre nuestro impacto en el planeta y sobre cómo la protección de espacios naturales es vital.

A medida que pasa el tiempo, las facciones de las esculturas se vuelven más borrosas por la erosión y la sal, lo que hace que cada visita sea única.

Si vas mañana, verás algo que el visitante de la semana pasada ya no pudo reconocer, y eso es puro lujo informativo para tus sentidos.

Muchos dicen que las palabras se quedan cortas para describir la sensación de flotar sobre este remolino de 200 cuerpos humanos de piedra.

Es una de esas decisiones inteligentes que convierten un viaje normal en una aventura épica de la que hablarás durante años.

¿Te latiría el corazón lo suficientemente fuerte como para bajar y mirar a los ojos a estas estatuas antes de que el mar las borre para siempre?

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