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El descubrimiento en los cenotes del Yucatán que cambia lo que sabíamos sobre los rituales de hace 13.000 años

Bajo las aguas cristalinas de la península de Yucatán, donde hoy los turistas buscan el selfie perfecto, se oculta un enigma de 13.000 años que acaba de salir a la luz. No hablamos de simples cuevas, sino de portales sagrados que guardan restos humanos de la última Edad de Hielo.

El arqueólogo Octavio del Río y el buceador Peter Broger han conseguido lo que parecía imposible: localizar restos óseos en pasajes subterráneos que no han visto la luz del sol desde que el nivel del mar inundó estas cavidades al final del Pleistoceno.

Un ritual en la oscuridad total

Lo que hace que este hallazgo sea realmente perturbador no es solo la antigüedad de los huesos, sino su ubicación. El esqueleto fue encontrado a 200 metros de la entrada de la cueva, en un lugar donde la oscuridad es absoluta y el oxígeno escasea.

Dato clave: La posición del cuerpo sobre un montículo de sedimento sugiere una colocación intencionada. Esto apunta directamente a rituales funerarios complejos realizados por seres humanos que caminaban por una sabana semiárida mucho antes de que existieran los mayas.

Para llegar allí, el equipo tuvo que realizar una inmersión técnica de alta peligrosidad, navegando por túneles estrechos hasta alcanzar los ocho metros de profundidad donde reposaba este ancestro olvidado.

¿Quiénes eran estos primeros americanos?

Antes de convertirse en cenotes, estas cuevas eran refugios del sol abrasador. Los investigadores creen que estos antiguos pobladores buscaban agua dulce y sombra en las profundidades de la tierra. Pero, ¿por qué enterrar a sus muertos tan lejos de la entrada?

En otros yacimientos cercanos, se han encontrado restos de hogueras ancestrales junto a los cuerpos. Esto nos indica que iluminaban el inframundo con fuego para guiar a sus difuntos, en una mezcla de necesidad práctica y misticismo religioso que aún estamos intentando descifrar.

Este es ya el undécimo esqueleto recuperado en la zona. Entre ellos destaca la famosa Eva de Naharon, que con 13.721 años tiene el título del fósil humano más antiguo descubierto en todo el continente americano.

La carrera contra el tiempo y el «Tren Maya»

El descubrimiento llega en un momento crítico. La fragilidad de este ecosistema milenario está bajo la lupa debido a las obras del Tren Maya. Los expertos advierten que la construcción sobre terreno calcáreo lleno de cavidades podría colapsar estos santuarios antes de que podamos explorarlos.

La advertencia de los geólogos: El hierro oxidado de los pilares y el turismo masivo amenazan con contaminar las aguas y destruir las estalactitas que han protegido estos restos durante milenios.

Cada minuto cuenta. Los arqueólogos están en una lucha desesperada por documentar estos enterramientos antes de que el progreso moderno selle para siempre las voces que hablan desde la tumba.

Resulta irónico que, después de sobrevivir a glaciaciones y cataclismos geológicos, el peligro más grande para estos secretos de la humanidad sea precisamente nuestra prisa por conectar el mundo moderno.

¿Qué más ocultará el inframundo mexicano antes de que lleguen las máquinas?

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