Amb curiositat
El lince ibérico conquista nuevos territorios: supera los 2,400 ejemplares

Hace dos décadas, la supervivencia del lince ibérico pendía de un hilo. Con menos de 100 ejemplares en libertad, el felino más icónico de nuestra fauna estaba sentenciado a la extinción. Pero la historia ha dado un giro radical que nos afecta a todos.

Hoy, el panorama es radicalmente diferente. La especie ha multiplicado su población por 24, alcanzando los 2,401 ejemplares en la Península Ibérica. El mapa ha cambiado, y el lince ya no es un habitante exclusivo de Doñana o Sierra Morena.

El nuevo mapa: la conquista silenciosa

Durante años, el lince se vio confinado a sus últimos refugios. Esta era la realidad que conocíamos. Sin embargo, los datos del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) confirman que el felino se ha expandido por hasta catorce áreas diferentes, formando una red conectada que cruza fronteras.

Castilla-La Mancha se coloca a la cabeza del censo con 942 ejemplares, seguida de cerca por Andalucía con 836. Extremadura, Murcia y Castilla y León ya consolidan poblaciones estables. Incluso en Portugal, las cifras son de récord histórico.

Se trata de un mosaico territorial sin precedentes. Ya no hablamos de grupos aislados, sino de una metapoblación que se desplaza y se mezcla de forma natural por el territorio.

El secreto detrás del milagro genético

¿Cómo hemos pasado de la extinción a esta recuperación? La clave no fue solo la cría en cautividad. El verdadero «secreto» fue la planificación genética. El proyecto LynxConnect ha sido el motor de este cambio, evitando la consanguinidad que amenazaba con debilitar la especie para siempre.

Al seleccionar cuidadosamente qué individuos liberar y en qué zonas, los biólogos han creado un corredor invisible. Hoy, un lince puede recorrer extensas zonas, desde las Montañas de Toledo hasta el Cerrato de Palencia, manteniendo la vitalidad de su especie.

El reto final: consolidar el éxito

A pesar del éxito, el trabajo no termina aquí. Los expertos lanzan una advertencia importante: para asegurar la viabilidad genética a largo plazo, la población debería triplicarse respecto a las cifras de 2023. La meta es ambiciosa, pero la trayectoria actual marca el camino correcto.

La gran duda ahora recae en la financiación. Los programas europeos LIFE han sido el pilar financiero de este rescate. Cualquier reducción en estos fondos podría frenar la expansión que tantos años de esfuerzo ha costado construir.

Además, la clave de este éxito reside en la aceptación social. En las zonas rurales, agricultores y cazadores han pasado de ver al lince como un extraño a reconocerlo como un aliado natural. El lince ayuda a controlar poblaciones de otras especies, actuando como un regulador silencioso pero eficiente en nuestros campos.

La historia del lince ibérico ya no es un relato de pérdida. Es, posiblemente, el mayor éxito de conservación que ha visto Europa desde que comenzó el siglo. Una lección de cómo la ciencia y la voluntad colectiva pueden revertir lo que parecía un destino inevitable.

Comparteix

Icona de pantalla completa